Hoy te voy  hablar del adecuado proceso de desinfección de los materiales utilizados en manicura y pedicura. Es sumamente importante atenerse al correcto método y seguir  un estricto protocolo de limpieza y desinfección.

Primero vamos a establecer las diferencias entre limpiar, desinfectar y esterilizar, y cuál es el procedimiento adecuado para cada caso.  

Cuando hablamos de limpieza nos referimos al conjunto de acciones que permiten eliminar la suciedad superficial, ya que esta promueve el desarrollo de patógenos e incluso puede dañar los materiales. 

Es imprescindible utilizar jabón o detergente líquido, agua y un cepillo limpio y  desinfectado para eliminar toda la suciedad visible, prestando especial atención a la totalidad de la superficie, sin olvidar suelos, muebles, cuartos de  baño, etc.

Luego debemos desinfectar con el propósito de destruir los  microorganismos que son patógenos que se alojan en los utensilios de trabajo, para ello debes utilizar productos específicos. El método de desinfección puede ser  físico, con vapor a altas temperatura; o utilizando químicos. La utilización de uno u otro dependerá del material o instrumento que quieras desinfectar.

Por último a través del proceso de esterilización  nos aseguramos la eliminación de esporas y virus.  En este caso generalmente se esteriliza la ropa, objetos, utensilios y materiales.

Por ejemplo en el caso de un salón de belleza  cualquier superficie que entren en contacto directo con la piel del cliente se considera “contaminada”, por lo debe someterse a una exhaustiva limpieza y desinfección en su totalidad.

Muchos de los materiales utilizados son reutilizables y se diferencian en tres categorías: 

Los duros y no absorbentes:  espátulas de plástico, objetos de metal o vidrio.

Los porosos y absorbentes: toallas, limas, pulidores, cepillos, etc.

Los auto-desinfectantes que no permiten el crecimiento de bacterias, virus ni hongos.

Siguiendo esta clasificación todos los utensilios de metal deberán esterilizarse siguiendo el procedimiento adecuado para ello, ya sea aplicando calor húmedo o calor seco.

Los utensilios porosos no son aptos para la esterilización, por lo que debes lavarlos con agua caliente y jabón anti-bacteriano, y una vez secos utiliza un pulverizador antibacteriano, fungicida y virucida para desinfectar.

Además, los utensilios porosos, que son suscepsibles de hacer sangre, deben desecharse, ya que no es posible esterilizarlos. 

Es fundamental adquirir estos hábitos de higiene, de manera de asumir la responsabilidad y compromiso por la seguridad del ambiente de trabajo que se brinda a los clientes.



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